Cine en cuarentena (13): Badiou/ Lukács: Dos filósofos en la tormenta

En un bosquejo rápido es posible decir que el pensamiento de Lukács es representativo de determinadas tensiones históricas en el marco de la primera y la segunda guerra mundial, con el protagonismo de la revolución soviética. Badiou, por su parte, es un filósofo cuyo paisaje iniciático está dado por la década del sesenta en Francia, el viraje de la izquierda al maoísmo y el universo de intelectuales que se mueve en un territorio que va de Sartre a Deleuze, pasando por Lacan y Althusser, todos pensadores que dejaron huella en su pensamiento. Como punto neurálgico y vertiginoso para pensar ambas trayectorias está Mayo del 68, para uno, un punto de llegada en el período final de su vida, para el otro, una suerte de bautizo político que configurará todas las reflexiones que derivarán en su obra cúlmine El ser y el acontecimiento. No deja de ser interesante, entonces, ver estos documentales reflejándose el uno al otro como el archivo de un siglo revolucionario.

Dos películas documentales liberadas recientemente nos hablan de las turbulencias del pensamiento crítico a lo largo de un siglo. Se trata de los documentales Badiou (Gorav Kalyan y Rohan Kalyan, 2018) y Georg (Sotiris Bekas, 2020), el primero dedicado a la figura del filósofo francés Alain Badiou y el segundo al húngaro György Lukács.

Aunque parezca forzado me resultó interesante pensar ambos documentales en conjunto, ya que creo que cada uno ilumina zonas ciegas del otro. Se trata de dos pensadores -a estas alturas- canónicos que representan corrientes y debates al interior de la izquierda marxista, y que tienen la especificidad también de haber sido testigos de contextos históricos y políticos definitivos para el siglo XX, dejando huella de ello en sus respectivos pensamientos.

En un bosquejo rápido es posible decir que el pensamiento de Lukács es representativo de determinadas tensiones históricas en el marco de la primera y la segunda guerra mundial, con el protagonismo de la revolución soviética. Badiou, por su parte, es un filósofo cuyo paisaje iniciático está dado por la década del sesenta en Francia, el viraje de la izquierda al maoísmo y el universo de intelectuales que se mueve en un territorio que va de Sartre a Deleuze, pasando por Lacan y Althusser, todos pensadores que dejaron huella en su pensamiento. Como punto neurálgico y vertiginoso para pensar ambas trayectorias está Mayo del 68, para uno, un punto de llegada en el período final de su vida, para el otro, una suerte de bautizo político que configurará todas las reflexiones que derivarán en su obra cúlmine El ser y el acontecimiento. No deja de ser interesante, entonces, ver estos documentales reflejándose el uno al otro como el archivo de un siglo revolucionario.

Badiou se establece como un acercamiento en extremo respetuoso al autor narrado con su propia voz. El documental recoge su itinerario biográfico  que se va cruzando con el intelectual. Nos sumergimos aquí en el bautizo intelectual de Badiou, su amor por la filosofía clásica (particularmente Platón) y su cercanía a dos figuras del pensamiento francés de mediados de siglo: Jean-Paul Sartre y Jacques Lacan, ambos a quienes considera sus “maestros”. Este bautizo filosófico, se cruza también con el político, y aquí eso tiene el nombre de maoísmo y mayo del 68 (curiosamente, Althusser ausente). En el documental vemos al Badiou profesor, persuasivo, apasionado, sobre un pedestal donde estudiantes lo escuchan con atención: recuerda aquí sus inicios como actor y su evidente relación con la “puesta en escena filosófica” (una suerte de socratismo teatral). Su risa traviesa y un inglés tosco, dejan entrever un temple filosófico luminoso, vinculado al diálogo, la retórica, la confianza en la filosofía como búsqueda de la verdad.  Su biografía, marcada por una complicada relación con su madre y hermano, así como el encuentro amoroso como eventos fundamentales en su vida, nos hacen recorrer su veta más personal, sus hijos y tres parejas, mientras nos enseña su archivo de fotografías.

El filósofo insiste en algunos puntos a lo largo del documental. Uno de ellos, está vinculado a la cuestión del ser como multiplicidad. Con ello refiera a la posibilidad, la apertura y la contingencia, dando cuenta del influjo Heideggeriano que él mismo ha comentado (una “izquierda heideggeriana”). Lo segundo, claro está, la noción de “acontecimiento”: ¿es una figura de comienzo o final?

Para hablar de ello, Badiou remite centralmente a su experiencia política y lo que llama “el evento 68”, cuestión que cala en él de forma profunda. De aquí se desglosan varias cosas: la idea, por ejemplo, de la negatividad de la revuelta, entendida como una imagen vacía que es siempre el inicio de algo. También el “secreto” del 68, que para Badiou es el vínculo de lo existencial con la política, un radical igualitarismo que es el comienzo del comunismo como forma  de vida. Es en estos momentos en que el documental se vuelve más vibrante: el montaje se descalza, juega con el sonido o entra en determinada operática wagneriana (admirado por Badiou).

En definitiva, el acercamiento de los hermanos Kalyan al filósofo, peca de excesivo respeto, dando la totalidad de la voz a él. Del otro lado, no hay mayores contrapartes, ni detalles mayores sobre períodos particularmente discutibles de su período militante que hoy han envejecido mal, sus disputas político-intelectuales así como sus roces con nombres como Deleuze, Foucault o el ya señalado Althusser en una mirada que permita la distancia. Como se quiera ver, el testimonio filosófico de Badiou, su llamado a una filosofía militante, tiene también el sentido de una orgánica específica del intelectual que en el marco de la década del setenta se representó, por ejemplo, en los duros ataques a Deleuze y Guattari como "enemigos de la revolución". Este tipo de episodios quedan fuera del documental.

De forma casi contraria, el documental Georg tiene un origen institucional, vinculado centralmente a la fundación LANA (Lukács Archive International Foundation), que busca difundir el legado del pensador húngaro. De dos horas de duración se trata de un trabajo que va a fondo de su legado intelectual, con muy sólidos entrevistados, entre ellos: Agnes Heller, Andelm Jappe, Jacques Rancière, Michael Löwy, Janos Kelemen, los que van comentado distintas dimensiones de su pensamiento. El documental se enmarca en una fuerte desvaloración de su legado en su país natal: se han corrido de lugar monumentos y el archivo ha tenido muchos problemas, encontrándose cerrado hace casi tres años. Esta ambigua valoración de su patrimonio tiene una explicación histórica y política: su figura es incómoda por su posición marxista, pero también por haber sido parte de la orgánica partidaria y burocrática que estuvo en el poder durante la primera mitad del siglo XX. 

Estas turbulencias -que en su vida significaron exilios, prisiones, amedrentamientos, silencios, tomas de  partido- son parte de una biografía atribulada y afectada directamente por los diversos procesos políticos ocurridos en Hungría. Particularmente relevante en todos estos antecedentes biográficos son: la confesión del propio Lukács en haber incidido en la muerte de ocho desertores oficiales en 1919; las diversas tensiones con el partido comunista húngaro y soviético que implican censuras y “autocríticas”; su apoyo a la revolución democrática húngara en 1956 y hacia 1968 su apoyo al movimiento estudiantil en su país natal. Como se dibuja aquí, se trata de una vida inscrita al interior del programa revolucionario soviético de comienzos de siglo con el que, poco a poco, entrará en crisis, impactando todo ello en sus escritos de distintas etapas: Teoría de la novela (1920) Historia y conciencia de clase (1923), Ensayos sobre realismo (1948), El asalto a la razón (1954), entre muchas otras. Lukács, nunca dejará de pensarse al interior de una orgánica mayor: ya sea la de la trama histórica del marxismo o el partido, pero así también, tendrá sus propias ideas acerca del devenir de la revolución, tomando tempranamente distancia del leninismo (y por ende de la vanguardia).

Se pone, entonces, en juego el valor de sus ideas. Como se sabe en su teoría estética Lukács rechaza el modernismo por considerarlo subjetivista y abstracto, y defiende un determinado realismo, que él también opone al promulgado por el régimen estalinista. Esto está basado en ideas tempranas, particularmente su llamada “teoría del reflejo”, donde el arte tendría una especie de “segundo grado” de reflexión. Su ataque a lo que considera una “filosofía irracional” (Wittgenstein, Heidegger), considerada esta como las bases de fascismo, es, también, otro de los puntos de fuerte anclaje en el debate.  Su lugar en estas polémicas es fundamental y es, también, lo que da como fruto el rechazo a su teoría estética en diversos lugares. Sin embargo, el documental busca presentar otra cara, por ejemplo el del impacto de sus ideas en determinados círculos influyendo a libros como Historia social del arte (Arnold Hauser) o El hombre visible (Béla Balász).

Su impacto en filósofos más recientes queda clara con los entrevistados que declaran interés en su obra: Löwy rescatará la propuesta de un romanticismo anti-capitalista que el sociólogo lee en clave revolucionaria; Anselm Jappe da cuenta del impacto que tiene la noción de reificación en la obra de Guy Debord; Heller rescata su dimensión democrática; así como diversos filósofos húngaros se alinean con sus ideas, centralmente su crítica al capitalismo y su filosofía centrada en una ontología social, dando cuenta de recepciones posteriores como la ocurrida aquí en América Latina.

El documental cierra con la dificultad que ha tenido el archivo por subsistir desde 1971, esto debido a los cambios políticos, y el intento si no de borrar, si de acallar o silenciar el significado de su obra en la historia intelectual de su país. El mismo documental busca servir para dar mayor difusión a este legado fundamental en la historia de la filosofía.

En resumen, ambos documentales se centran en la biografía intelectual de dos filósofos, vinculados a las relecturas del marxismo, el proyecto comunista y la posibilidad de la revolución. Mientras el primero atestigua la salida de la izquierda vinculada a la guerra fría hacia la nueva izquierda y los nuevos movimientos sociales, apuntando a su reconfiguración en el universo contemporáneo, la segunda es una contraparte vinculada a los procesos sucedidos en Europa del Este a inicios de siglo XX, las ideas y venidas con el partido, y su decantación hacia la década del sesenta por un proyecto más bien democrático que estará en juego en la revolución de Hungría de 1956. Con todo, son las sombras de estos filósofos las que también hablan por ellos: sus decisiones, silencios, enemigos y coyunturas, en lo que podríamos llamar un sentimiento de “abismo de la libertad”. Se trata, en ese sentido, de dos lecciones para una izquierda que debe repensarse en tiempo presente. 

 

*Actualización. Desde el año 2012, el archivo Lukács viene siendo boicoteado por distintos gobiernos de turno y desde el 2016 se busca disolverlo. Más información aquí https://www.lana.info.hu/en/archive/