Mi amigo Alexis (1): Fábulas publicitarias para infantes neoliberales

Si uno entra a la página web de la productora Fábula (www.fabula.cl) inmediatamente llama la atención que la pantalla esté dividida en dos partes que parecen ser igual de importantes, una es la ficción (con una foto de Luis Gnecco en Neruda) y la otra dice “publicidad” con una modelo en uno de los tantos comerciales que suelen realizar (cosa de ver el último de La Polar, que actúa Vicentico, dirigido por Marialy Rivas). Dicha división, si bien responde en sí misma a una estrategia de marketing, no deja de decirnos mucho sobre el rumbo que ha tomado la casa productora, donde la publicidad tiene la misma importancia que sus películas. Y es que también las películas de Fábula han ido incorporando progresivamente una estética que bordea en la publicidad, algo presente en No (el mismo protagonista es publicista), Gloria Bell y Una mujer fantástica (en estas dos últimas se hace una representación publicitaria de la ciudad como un espacio neutro, sin historia, huellas o marcas). Fábula se ha ido transformando en una marca, en una máquina de producir publicidad y películas que aspiren a premios en los Oscar o en Berlín.

Mi amigo Alexis es entonces producto de dicho contexto histórico, donde Fábula tiene las herramientas (financieras, de distribución y producción) para llevar a cabo un proyecto de este tipo, en el que no corren mayor riesgo (el solo hecho de que actúe Alexis Sánchez asegura ventas) y apuntan por primera vez a un público realmente masivo e infantil (esta es una película para niños/as).

La película es narrativamente bastante simple, consiste en un juego de espejos, entre pasado y presente, donde el eje es Alexis Sánchez. En el pasado, en Tocopilla jugando a la pelota, contento. En el presente, ayudando a Tito, que tiene 11 años y es obligado por su papá a convertirse en futbolista profesional. La fábula es categórica, a los niños/as no hay que obligarlos a convertirse en algo que no desean, sino que hay que acompañarlos y valorarlos por aquello que les gusta (en el caso de Alexis cuando chico, el fútbol; en el caso de Tito cierta pulsión al dibujo y la arquitectura).

Debido quizás a que el público objetivo de la película son los niños/as, pareciera que hay una constante infantilización del espectador. Y es aquí donde me parece que se abre una discusión generacional sobre la pertinencia del uso de tanto elemento publicitario en la película. La película tiene un montón de imágenes con efectos especiales animados, tomas de drones, cortes entre escenas con ruido y animación incluidos, pantallas divididas, etc., todos elementos que se pueden ver hasta el cansancio en una publicidad de Gatorade o en un comercial de Omo, en esos donde los niños llegan con la ropa sucia a la casa. Además, y esto sí que es algo bastante criticable, hay una presencia desmedida de publicidad dentro de la película, ya sea Lays, la Selección Chilena, Gatorade y Movistar. Incluso hay un montón de esas tomas horribles en las que se homologa la pantalla del cine a la del celular (y dice bien grande MOVISTAR), con el ruido de las burbujas de chat incluido (como si no bastara ya con la conquista publicitaria de la imagen). En resumen, es posible concluir que esta estética publicitaria es parecida a la de esa trilogía execrable de Qué pena tu..., donde todos usan ropa Adidas y todos los chats se muestran en pantalla. ¿Estamos viendo la mitad ficción o la mitad publicidad de Fábula? Quizás nunca habían estado tan unidas como ahora.

mi amigo alexis

Pero la infantilización del espectador llega a un punto de no retorno cuando en una de las escenas en que actúa Alexis se puede apreciar, por un rato largo, que los labios se mueven dos veces y de ellos salen veinte palabras. Alexis es doblado en algunas de las escenas y ni siquiera se intenta ocultar este hecho. La voz que dobla puede ser el mismo Alexis o incluso podría ser Kramer, no lo sabemos, pero no deja de llamar la atención que con tanto presupuesto y producción una película así deje semejantes errores dentro del montaje final. Fíjese usted mismo, en la escena en que Tito vuelve de su prueba en la Católica y llega a la casa de Alexis, este lo abraza y le dice un montón de cosas mientras tiene los labios cerrados, ¿Era necesaria semejante infantilización del espectador? ¿Se deja dicho error porque los niños/as no se darán cuenta? ¿O será que esto responde otra vez a la ambigüedad publicitaria de Mi Amigo Alexis, en la que pesa más tener otra toma con él que la verosimilitud misma del film?

Mi Amigo Alexis además tiene tantos lugares comunes que agota. Daniel Muñoz hace el mismo personaje -en términos discursivos- que en Los 80, es decir, un padre de familia que cree absolutamente en la meritocracia y quiere que sus hijos se esfuercen para llegar a ser justamente aquello que él en su rol paterno desea debido a la frustración que acarrea desde su pasado. Al contrario de Juan Herrera, aquí el padre es un futbolista frustrado que quiere ver su deseo narcisista materializado en un hijo hombre futbolista. Puntualizo aquí el hombre, ya que la hermana de Tito, Gloria, es una tremenda arquera que tiene que soportar toda la película la negación de su posibilidad de ser futbolista, negación provocada unilateralmente por su padre.

La película hace luego un giro de validación al deseo de ser futbolista de Gloria y ella pasa a ocupar el lugar que Tito intenta evitar todo el tiempo, el de ser el continente del deseo frustrado del padre por ser futbolista. La herida narcisista de este neo Juan Herrera futbolero ya no deberá ser cubierta por el hijo sino que por la hija. El problema es que la película hace ver que Gloria es feliz con esta decisión, encontrando una supuesta felicidad en el cumplimiento de aquel deseo frustrado. Ella está constantemente reclamando su legítimo derecho al padre de ser futbolista, o en otras palabras, pareciera anhelar ocupar la posición en la que su hermano Tito ha estado en toda la película: la de ser el hijo mimado que dejan faltar al colegio para que pueda entrenar y que hasta conoce a Alexis Sánchez, la de ser el elemento de la familia que da satisfacción al padre. Si bien se quiere dejar en claro que a Gloria la hace feliz jugar fútbol, es válido preguntarse cómo esto dialoga con el lugar familiar que ocupa la frustración paterna y el favoritismo de Tito.

mi amigo alexis

Por otro lado, también está el lugar común del prejuicio hacia los pobres. Se supone que Tito vive en una población de Recoleta y allá va Alexis con su auto deportivo, el que es saqueado y apaleado en aproximadamente cinco minutos. Si ya esta representación coquetea bastante con el prejuicio del pobre como ladrón, de la población como lugar inseguro, -e incluso con el discurso anti-delincuencia del gobierno actual-; esto se vuelve más bochornoso teniendo en cuenta que apenas los pobladores se enteran que el auto es del mismísimo Alexis Sánchez, se lo devuelven hasta con cinta de regalo y globo incluido, dejando a toda la población como cómplice de dicho acto.

En otro aspecto del sistema de representación que maneja la película, la elección de la música es propia del modo aleatorio de cualquier aparato en una lista de reproducción llamada “canciones chilenas de ayer y hoy”, incluso pareciera que el momento en que todas las canciones suenan es aleatorio, porque no contribuyen en absolutamente nada. El cancionero incluye "Mira niñita" y "Sube a nacer conmigo hermano" de Los Jaivas y también la versión de Camila Moreno de "El tiempo en las bastillas" (otro elemento de Los 80 presente). ¿Será un intento por reorientar dichas canciones hacia un público infantil? Prefiero pensar aquello antes de pensar que fue una decisión desprolija.

Por último, ¿qué pasó con Alejandro Fernández Almendras? Es de los autores más prolíficos de la última década del cine chileno, responsable de Matar a un hombreAquí no ha pasado nada, dos películas que hablaban del poder, la impunidad y la culpa, siempre con críticas sutiles pero profundas al sistema neoliberal. Más que la presencia de Alexis me llamaba la atención la presencia de AFA en esta película. ¿A qué se debe la decisión de participar en esto? Me atrevería a decir que más que una largometraje de AFA parece una película de Fábula, ya que no se aprecian rasgos de su filmografía anterior en Mi Amigo Alexis, ni siquiera en la elección de la música, algo que en Aquí no ha pasado nada fue mucho mejor (Fármacos, Zonora Point, Anita Tijoux, AdrianIgual). El año pasado AFA hizo un film en República Checa, llamado The Play, que aún no ha podido verse en Chile (se estrenó en el Festival de Jeonju, Corea), y debería estar en rodaje The Grey Beyond, que ganó el Fondo Audiovisual el 2017. Ojalá alguna de estas pueda verse pronto en el país, así el cine le da revancha a AFA, así olvidamos que alguna vez estuvo involucrado en aquella película-comercial donde ‘actúa’ Alexis Sánchez.

 

Nota comentarista: 4/10
Título original: Mi amigo Alexis. Dirección: Alejandro Fernández Almendras. Guion: Josefina Fernández. Casa productora: Fábula. Producción ejecutiva: Mariane Hartard, Rocío Jadue. Producción: Diego Vergara, Enrique González Ledesma, Juan de Dios Larraín, Pablo Larraín. Producción general: Eduardo Castro. Fotografía. Brian Welsh. Montaje: Javier Estévez. Reparto: Iván Alvarez de Araya, Nathalia Acevedo, Marco Baeza, Gustavo Becerra, Lorna Campos, Daniel Candia, Camilo Carmona, Otilio Castro, Luciano González, Agustín Moya, Juan Pablo Miranda, Daniel Muñoz, Lukas Ortiz, Manuela Oyarzún, Aldo Parodi, Eduardo Paxeco, Darío Salazar, Alexis Sánchez, Alejandro Trejo, Ignacia Uribe, Alejandra Yáñez. País: Chile. Año: 2019. Duración: 100 min.