Sr. Link: La distancia animada

Más que en cualquier otra película del Estudio Laika, Sr. Link provoca que nos olvidemos de su artesanía animada stop-motion para privilegiar la historia. En vez de funcionar como un elemento que permita “perderse” en la narración, se trata de un aspecto que nos conduce a ver el lado más convencional del relato por sobre su factura técnica. 

Si los estrenos de animación tradicional han retrocedido casi por completo ante la hegemonía del modelado digital, la animación stop-motion nos devuelve directamente a una concepción cinematográfica del siglo pasado. Mientras que la animación de dibujos, sean digitales o no, puede ser dividida y trabajada en cada elemento hasta volver esquiva la idea de “rodaje”, la animación de muñecos o plasticina implica trabajar sobre un material tangible. Como decía Jan Švankmajer, la gracia del stop-motion está en que permite prácticamente sentir las huellas dactilares sobre el material trabajado con solo verlo. Es, en definitiva, un regreso a la concepción de la imagen previa al cine digital. Un tipo de cine en que se hace patente que algo “estuvo ahí”. 

Aún así, la animación stop-motion ha sido casi siempre un fenómeno “alternativo”, siempre por detrás de otros tipos de animación dominantes. Con la excepción del fenómeno del stop-motion checo de mediados de siglo, la animación con muñecos no se ha posicionado como la producción de primera línea. Los años noventa, probablemente, podrían ser su momento álgido dentro de la animación mainstream, gracias a la aparición del británico Nick Park y del estadounidense Henry Selick.

En ese sentido, las películas del estudio Laika no dejan de ser un ejemplo curioso para la producción del siglo XXI. Con la excepción de Coraline (Henry Selick, 2009), las películas del estudio han fluctuado entre el éxito crítico y el fracaso comercial. Su último trabajo, Sr. Link, ha significado su peor rendimiento en cartelera hasta el momento. Independientemente de si el estudio vuelve a alcanzar el éxito en el futuro, es evidente que el stop-motion nada a contracorriente dentro del panorama de la animación mainstream actual. Sumado a esto, las temáticas y estructuras del estudio se inclinan por un clasicismo generalmente pasado de moda.

En Sr. Link, Lionel Frost (Hugh Jackman) intenta conseguir el respeto de sus colegas exploradores. Con más confianza que resultados, el investigador recibe burlas de quienes ven su búsqueda de “eslabones perdidos” como una inútil caza de mitos. A pesar de esto, Frost emprende un viaje por el pacífico para encontrar algún monstruo. Allí conoce al señor Link (Zach Galifianakis), un torpe sasquatch que prueba finalmente la veracidad de sus teorías. Con la ayuda posterior de Adelina (Zoe Saldana), el trío intentará encontrar a los familiares Yeti de Link en el Himalaya.

Se trata del segundo largometraje de Chris Butler para el estudio, después haber hecho Paranorman en 2012. Si bien Laika es un estudio que trabaja con el estereotipo, las dos películas de Butler han sido las que más se ajustan a las convenciones del género trabajado. Paranorman exhibía una serie de refritos y referencias, esa vez desde el cine infantil de ciencia ficción y terror. Sr. Link, por su parte, toma inspiraciones no disimuladas de películas como Indiana Jones y los cazadores del arca perdida (Steven Spielberg, 1981). Además del clásico de Spielberg, las aventuras de Frost recuerdan a Julio Verne y las narraciones clásicas de la literatura de aventuras, pero desde un tono distendido que reconoce sus propios clichés.

A pesar de esta actitud combinatoria, la relación de Laika con los géneros históricos se encuentra más cerca del clasicismo de Pixar que de la distancia irónica de la Disney y Sony Pictures Animation. Más que un juego de alusiones autoconscientes, el cine clásico funciona en Sr. Link como un abanico de posibilidades, haciendo que cada situación pueda contener su propio guiño genérico. La relación de Frost y Link se asemeja a la de un buddy film, mientras que la escena del cómico robo que cometen recuerda a la torpeza de Los desconocidos de siempre (Mario Monicelli, 1958). También existe un breve guiño travestido a Some Like It Hot (Billy Wilder, 1959). Es un tipo de referencia que difícilmente se encuentre en las animaciones de Disney, inclinadas a la referencia acumulativa e irónica. Laika, en cambio, se encuentra más cerca del homenaje en su sentido tradicional.

Desde el aspecto técnico, por otro lado, Laika ha estado siempre con un pie fuera de la tradición. Si bien mencionaba que el trabajo del estudio está del lado de la artesanía táctil del stop-motion, también es un estudio que abrazó desde sus inicios la hibridación digital. Todavía más que en los detalles del cielo nocturno de Coraline y Paranorman, prácticamente todos los fondos de Sr. Link sugieren el uso del chroma key para complementar. Se podría decir que el esfuerzo del estudio implica casi siempre doblar la apuesta, incluyendo elementos difíciles para la animación tradicional. Gracias al aspecto aventurero de la trama, en Sr. Link los personajes saltan una cantidad de veces inusual para una película animada. Además de esto, la película cambia de locación prácticamente en cada escena, aumentando la ambición (y costes) que implicaban el espacio semi-cerrado de Coraline, por ejemplo.

Si bien esto implica una sensación de “grandeza” que apoya la sensación de viaje continental de sus personajes, también implica que la apariencia digital empiece a confundirse con la artesanal. Más que en cualquier otra película de Laika, Sr. Link provoca que nos olvidemos de su artesanía animada para privilegiar la historia. En vez de funcionar como un elemento que permita “perderse” en la narración, se trata de un aspecto que nos conduce a ver el lado más convencional del relato por sobre su factura técnica. Tanto la persecución de los “padres” en Coraline como la escena del océano en Kubo y las dos cuerdas mágicas (Travis Knight, 2016), por mencionar dos de los mejores momentos fabricados por el estudio, funcionaban más como un clímax visual que narrativo. Como planteaba Ruiz, fascinación y distanciamiento no funcionan siempre como elementos antagónicos, como siempre ha planteado el modelo hollywoodense. Esto se hace todavía más obvio en la animación stop-motion, donde “romper” el hechizo narrativo puede implicar los momentos de mayor disfrute.

A pesar de esto, los relatos tradicionales de Laika siguen funcionando mejor que la mayoría de los pastiches irónicos contemporáneos. Especialmente dentro de la animación digital, la autoconsciencia en el relato parece un ejercicio obligatorio para adaptarse a la exigencia del humor adolescente post-internet. En ese sentido, la actualización de la lectura de la figura del buen salvaje en Link y del colonialista en Frost parecen menos impostadas que aquellas. El clasicismo de Laika y Pixar parecen funcionar como una reacción al descreimiento de Disney en el relato. 

 

Título original: Missing Link. Dirección: Chris Butler. Guion: Chris Butler. Fotografía: Chris Peterson. Montaje: Stephen Perkins. Música: Carter Burwell. Reparto voces: Hugh Jackman, Zach Galifianakis, Zoe Saldana, David Walliams, Stephen Fry, Matt Lucas. País: Estados Unidos. Año: 2019. Duración: 94 min.